De los columnistas

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ESCAPARATE POLITICO.-Tema escabroso pero interesante toca hoy Felipe Sánchez Jiménez, como lo es el historial de traiciones de Bulmaro Rito Salinas a quienes lo hay ayudado en la vida, por lo que cuando el que manda le comunicó a don Rito: “Te voy a sacar de allí (la Secretaría Técnica) donde no haces nada… Te voy a dar el Coplade sólo por una sola cosa: Te atreviste a traicionar a Murat” (palabras más, palabras menos). Con tal advertencia dejó entrever que ya conoce de las felonías del tehuano. La observación no puede tomarse como una cuestión ocurrente, nada de eso. Conlleva una buena dosis de admonición porque, los que bien han seguido la trayectoria de su corta pero muy lucrativa actuación en la política, dicen que no es de dudarse que pueda traicionar también a su actual mecenas. Y así llegó el inefable aprendiz de brujo al lugar clave para la proyección y el reparto del presupuesto estatal que en este año será el  de 44 mil millones de pesos. Este individuo cuyo único mérito fue su servilismo hacia Murat cuando éste buscaba ser gobernador, hablan de su proclividad a la ingratitud. Estas debilidades muy propias de la condición humana, como decía el mismo Murat, afloraron en toda su dimensión en los últimos cuatro meses del 2006 en la figura de don Rito.  Revelan actores directos de la crisis política derivada del intento de desalojo del plantón del magisterio en el Zócalo, su exacerbada intención de ser gobernador interino una vez que tumbaran a Ulises, lo llevó casi a la locura. El columnista indica que la primera puñalada trapera contra su gran protector, Murat. Fue cuando el cuestionado Genaro Vásquez Colmenares andaba haciendo méritos para ser aceptado en Convergencia con la idea de ser diputado local, no reparó en el descontón arrabalero. Murat y Ulises con sus principales operadores trabajaban denodadamente para que el PRI no fuera arrollado por el incipiente partido Convergencia y su icono Gabino Cué, y abollara el proyecto Ulises-gobernador, le ordenaron al veterano Genaro Vásquez que les lanzara un misil. Fue aquella carta pública que Genaro firmó, en su calidad de especialista en temas jurídicos, contra el gobernador Murat. Fue un documento público donde hizo trizas toda civilidad política. En esa carta, Genaro pedía “el desafuero inmediato” del gobernador a quien llenó de humillaciones y desprecios. Las palabras infamantes no cabían en aquel documento que Genaro leyó diciendo que Murat “no puede ser gobernador por los hechos notorios de su alcoholismo y su mitomanía…por sus delirios de grandeza, por sus publicitadas y dispendiosas francachelas. Padece una enfermiza y agravada distorsión de la personalidad”.En el mismo documento pidió que “sin demora, peritos alienistas deben revisar la conducta del gobernador Murat. Deben ser médicos alienistas de reconocido prestigio nacional porque la alteración psíquica que padece lo inhabilita…”. “Cuando tengamos -decía GVC- el resultado de ese examen psiquiátrico y antidoping, debemos los oaxaqueños declarar la falta absoluta del gobernador del estado y designar a quien deba substituirlo de acuerdo con la ley”.Unos meses después, cuando vino el cambio de gobierno y don Rito fue designado (no ganó la diputación en las urnas) pastor de la 59 Legislatura, Genaro también fue premiado con una curul. El destino junto allí a dos que, ahora vemos, son de la misma línea prevaricadora.  En sus tiempos de paje de Murat juraba lealtades a ultranza,  pero lo primero que hizo Rito al llegar al poder legislativo fue premiar “la combatividad” del diputado Genaro con cañonazos millonarios. A los pocos días traicionó a Gabino y a Convergencia. Como diputado, la probidad la trastocó en felonía y se plegó a los intereses de don Rito. Por eso dicen los que bien conocen a esta pareja que son “coyotes de la misma loma”. Aunque se dice que en política los amigos son de mentiras. No sé sabe cual sea la impresión de Murat de don Rito que le ha dado tanto poder a Genaro el mismo que lo vituperó (a Murat) tan escandalosamente. Pero por si hubiera alguna duda del comportamiento político de don Rito, su actuación soterrada durante la crisis del 2006, lo exhibe rigurosamente. Sus ganas de ver caído a Ulises y sentirse sustituto, las cuentan algunos participantes directos de los amarres y los cabildeos que, finalmente, ganó Ulises Ruiz. En esa jornada de intrigas palaciegas no podían estar ajenos sus cofrades Genaro Vásquez y el panista Guillermo Zavaleta. Cuando en la cúpula de los partidos se hablaba ya de la salida de Ulises, Zavaleta llevó a don Rito con el líder nacional del PAN, Manuel Espino. La intención era decirle que el líder del Congreso oaxaqueño estaba listo para el interinato. También lo presentó con Santiago Creel quien sin quitar la vista a don Rito, le dijo: …Usted tiene futuro. El complot lo puso al descubierto el mismo Espino que mantenía, y sigue manteniendo, amistad con Ulises, incluso fue de los que siempre dijo: Primero orden (la intervención de la PFP) y luego el juicio Pero como los de la APPO, el Secretario de Gobernación, AMLO, Diódoro y todas las fuerzas políticas, insistían en la desaparición de poderes, muchos como don Rito, ya veían el relevo inminente. Ya todos analizaban la Constitución local y cada quien la interpretaba a su manera. Que si tenía que ser un gobernador efímero, que si tenía que convocar inmediatamente a la elección de un sustituto o a elecciones extraordinarias, etcétera. En esas lucubraciones estaba anotado siempre don Rito, que cuando ya consideraba inminente la salida de URO, empezó a cabildear entre los diputados miembros del Congreso para que lo hicieran gobernador, y sus cabilderos más enjundioso eran ¿saben quién? Genaro Vásquez y Memo Zavaleta. , finalmente, don Rito no hirvió…se quemó.

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